29 agosto, 2008

Epitafios

Hay días en que una se levanta un poco gris o yo qué sé. Y se pone a pensar (decidme que también lo haceis) en su funeral, en si podrá despedirse antes de despedirse y en cómo firmar en su propia tumba. Y entonces recuerda aquel epitafio que un amigo leyó en un cementerio de Asturias:

Quiero ser recordada haciendo acrobacias


Y a una le dan ganas de haber conocido a esa mujer, cuyo epitafio debió decidir su familia o igual no. Igual un buen día se levantó un poco gris y dejó anotado en un papel blanco que guardó en el interior de un sobre lila que cuando se muriera alguien escribiera en su tumba que así como otros juegan a bolsa, ella jugó a vivir.

13 comentarios:

Mariano Zurdo dijo...

Yo no quiero tumbas ni epitafios. Me conformo con que en alguna estantería de alguna biblioteca queden mis libros. Ese sería mi epitafio perfecto (un poco largo, eso sí).

Besitos/azos.

Anónimo dijo...

Me ha dado mucho que reflexionar, Princesa, esta entrada, porque de verdad que nunca, lo que se dice nunca, pienso en esto. En la muerte sí, por supuesto, pero no en epitafios ni funerales. Y me he acordado de que hace unos meses, en el funeral de una tía mía, una mujer extraordinaria, después de la música clásica de rigor, y como despedida,los músicos nos sorprendieron con el tango "Adios muchachos" y fue entonces cuando de pronto lloré, porque lo había dejado dicho ella y sí, era ella totalmente.
Besos.
Bel

(* dijo...

Recuerdo que de niña hubo una temporada en la que me gustó imaginar mi muerte con todos los detalles, cómo, cuándo, dónde, porqué, el desarrollo del funeral... Luego se lo contaba a mis amigas del colegio, me miraban con cara extraña y me decían que no era una persona normal. Tal vez fueran días grises o yo qué sé. Ahora, sin lugar a dudas, cambiaría las imágenes tristes que creé de pequeña para intentar ser recordada también, espero, muy lejos en el tiempo, haciendo acrobacias.

Dulces besitos.

Capri c'est fini dijo...

Sobre cuestiones de epitafios hay mucha variedad, algunos muy buenos como el de Dorothy Parker (Perdonen por el polvo) o Groucho Marx (Perdonen que no me levante) o tan malvados como ese que vi un día: Mercedes, aquí te espero. ¿Qué hizo la pobre Mercedes, si era la viudad poniendo ese epitafio? Besos.

Sayuri dijo...

Es curioso, estas vacaciones visité la tumba de Robert Graves y en su tumba solo decía “poeta”, comentamos que era extraño que la mayoría de personas conozcan al escritor por su obra en prosa “Yo, Claudio” y no como poeta.
¿Quién elegiría su epitafio?
Eso me hizo decir en voz alta el epitafio de mi pareja, que se tomo tan bien como mal mi frase, no por el contenido en sí, si no por pensar en su muerte.
Yo no temo a la muerte, he pensado muchas veces en ella, como he leído, coincido en haber pensado en ello desde niña.
“Sobrevolaba” mi funeral solo para entrar en los corazones de las personas presentes, para imaginar que sentían.

Ahora ya no pienso en ello, y no pienso en mi epitafio, porque un día decidí que mejor sería no tener tumba, no hacer funeral, me parece ciertamente extraño dada mi falta de creencias.
Prefiero que cada persona me recuerde como quiera, que cada ser cree en su interior el epitafio de lo que le transmití o le hice sentir.

Lo único que puedo pensar es que cuando muera ya no habrá nada que cambiar, que hacer o decir. Que mi epitafio lo escribo cada día en los corazones de quien me rodea.
Un beso

ÓL dijo...

Los epitafios se escriben en vida (al menos los que uno decide) y son, creo, la vida hablando en voz baja.

eva al desnudo dijo...

Pués SI Princesa, yo también he pensado en ello.
No exactamente en un funeral sino en como me recordaran aquellos que me conocieron, aquellos a los que conocí.
Esta semana murió una conocida a la que apreciaba mucho, ella era todo alegría. Tocaba el oboe en una de las bandas de mi pueblo y el día de su funeral las calles se llenaron de música,llegaba a todas las casas, las bandas tocaron por ella y me pareció que esto valió más que todas las palabras del mundo.

Muchos besitos

eva al desnudo dijo...

Hola de nuevo Princesa
¿será casualidad que me haya topado con esto?
www.beforeidieiwantto.org

Que cosas!

Angéline dijo...

Hay un poema de John Keats ("This living hand") en el que el autor cuenta a su enamorada lo que imagina que sentiría ella si él muriese, centrando su vida en su mano en ese instante, en sus venas, la sangre que parece detenerse, gélida y muerta. Al final la mueve, ágil, vigorosa, demostrando que no hay nada que temer porque ahí está esa mano para ella, fuerte, buscando ya la suya. Es lo mágico de morir un segundo en el presente, en la abstracción, para reaparecer al momento, intensamente. Así me gustaría que me recordase la gente que me quiere cuando me muera, (también yo intento recordarles de esa forma, cuando los pierdo). Como un instante mágico en el que pudiera reaparecer, hacerles felices y difuminarme lentamente hasta la siguiente ráfaga del recuerdo. Sin dolor. Como una corriente de aire que trae al ambiente un destello de euforia. Un beso, Princesiña.

Divina nena dijo...

Me ha dado que pensar, jamás he pensado en mi funeral, supongo que porque no tendré y además siempre he dicho que mis cenizas las pueden tirar al wc. Pero supongo que un decidir un epitafio debe ser una ardua tarea,al fin y al cabo es tu resumen... uf, lo que yo te diga, muy dificil.

princesadehojalata dijo...

La vida hablando en voz baja...me ha gustado mucho eso Ól.

Eva, son curiosas las repeticiones: ir a Japón y recorrer el mundo en bici son los deseos que más aparecen.

Mariano, tu epitafio va a ser largo, es cierto: Ojalá sea larguísimo....y muy leído!

Buf, Bel, recuerdo el funeral de una persona joven. También por su voluntad al final sonó una canción: The show must go on. Fue muy duro.

(* serás una abuelita estupendda haciendo acrobacias. Dulces besitos.

Divina, mejor que las cenizas las esparzan por algún lugar bonito, para que luego la gente que te quiere vaya allí a recordarte, no crees? a mí me gustaría que fuera así, pienso en las playas de Biarritz...

Angéline, qué bonita esa imagen...y cómo escribes! que bien tenerte de vuelta en tu blog. Un beso enorme hadiña.

Capri, es cierto que hay epitafios famosos buenísimos. Traje este al blog porque siendo desconocido me parece tan, tan perfecto...Un beso.

Sayuri, me emociona lo que cuentas, y tu deseo de esribir tu epitafio cada día en los demás. El mismo amigo (le gusta mucho visitar cementerios, está claro)que encontró este epitafio, vio también una tumba con una foto del que allí yacía vestido de payaso. Debajo del nombre sólo ponía: CLOWN.


A mí me gustaría morir abrazada. Lo demás me da igual.
He llenado este comentario de puntos suspensivos. Puntos pensativos...

(s_gg) dijo...

Días grises, perdí la cuenta. Pero nunca pensé en mi epitafio. Eso no me preocupa, me preocupa no aprovechar la vida, que algún día me aburra... o me canse de soñar.
Me preocupa que algún día nada me sorprenda.
Epitafios, eso que lo piensen los que queden, a mí me dará igual... después de haber vivido, que importa la muerte.
Un beso.

Alex dijo...

Amélie soñaba con ser testigo de su propia muerte y así poder ver el epitafio que le dedicaban. En realidad es poco importante. Lo que realmente importa es lo que vivido. Eso nadie te lo quitará.