08 septiembre, 2006

de vuelta

Érase una vez un tubérculo al que cada vez le apetecía menos salir a la superficie. No quería que lo vieran. Sus raíces crecían y crecían... En lo profundo algunas veces encontraba otras raíces que le hacían compañía durante un rato. Pero a este tubérculo le gustaba crecer en soledad. Sus raices crecieron tanto que atravesaron el mundo. Cuando alcanzó la superficie del otro lado de la tierra y vió por fin la luz del sol, y una mariposa se posó en él, derramó una lágrima y volvió a la oscuridad aturdido por tanta belleza.

11 comentarios:

Angéline dijo...

Intento decidir si este mensaje es de Princesa o le han obligado a publicarlo sus secuestradores. Por un lado lo del tubérculo.. pero por otro lo de la belleza.., no sé, esas raíces tan largas que dan la vuelta al mundo y justamente el tema de la mariposa.. no sé.. Huele a lavanda, sí, pero eso no es definitivo. Y la voz.. parece ella pero uhmmm.. Princesa, si eres tú te envío un beso grande. Y si no es así, que sepáis que os están vigilando y en cualquier momento damos con ella.

princesadehojalata dijo...

Soy yo-stop-desde las antípodas-stop-No hay secuestro-stop-Hojalata reparada-stop-Inicio camino de vuelta-stop-Aclárame lo de la mariposa-stop-Beso grande-stop-

princesadehojalata dijo...

En realidad y pensándolo mejor, una vez fuí el tubérculo de esta pequeña historia (lo era cuando lo escribí). Sin embargo ahora soy la mariposa.
Qué cosas.

La lentitud dijo...

Bienvenida mariposa (de hojalata).

princesadehojalata dijo...

Bien hallada. Gracias lentitud, un beso (de hojalata).

Xavie dijo...

Bien está lo que bien acaba.
Sobre todo si acaba por aquí...

Un saludo y una bienvenida,
Xavie

pies diminutos dijo...

Bellísima metáfora de ciertas existencias humanas...
(¿sabes que al principio leía tu escrito pensando que ponía tuberculoso en vez de tubérculo y me había dejado de piedra...?)

princesadehojalata dijo...

Gracias pies diminutos, un abrazo.

Alex dijo...

Hay un cuento de Jane Yolen titulado "El Rey del Invierno" que cuenta la historia de un niño que sólo conocía el invierno. La primavera le aletargaba hasta morir. Tu relato me hizo recordarlo.

Afortunadamente ese tubérculo salió a la superficie y ya no se movió de allí.

princesadehojalata dijo...

Tú crees? Gracias por el optimismo con el que me miras.

Buscaré el cuento y te cuento. ;)

Alex dijo...

Estoy seguro. Puedo escanear el cuento y enviártelo. No son más de seis o siete páginas. De hecho, lo haré.