17 febrero, 2006

Habitación de hotel - Edward Hopper


Nunca unos hombros han pesado tanto como éstos. Dicen que lo que sostiene entre sus manos es un horario de trenes. A mi me gusta pensar que es una nota que el botones del hotel le pasó por debajo de la puerta. En ella pone: En tiempo de desolación no hacer mudanza. ¿Le hará caso?

15 comentarios:

Gatito viejo dijo...

Cuando miro ese cuadro veo una vida triste detrás. A veces un horario de trenes cambia la vida. Esa cabeza baja, esa nota entre las rodillas a punto de caer, esos hombros tan pesados,cansados de soportar la desesperanza... Yo quiero que escape, que salga a la calle, que tome ese tren de las cinco,o de las diez, que transforme su vida porque no le gusta como es, que comience de nuevo, que busque en otro lugar, allá muy lejos, la felicidad.
saludos

innes dijo...

Lee una carta que creía olvidada. Está claro.

Danae dijo...

Un aplauso para la Princesa de Hojalata. "En tiempo de desolación no hacer mudanzas.". Creo que si la aprieto un poco, cabrán todas...

Un abrazo.

albanta dijo...

Hopper es un creador de historias increíbles. He llegado a tu blog por casualidad, y me encanta. En serio, volveré por aquí.

javazquez dijo...

Estar solo en una habitación de hotel es sentirse más solo. La habitación te aisla, el ambiente no lo has creado tu, borraron el rastro de los que te precedieron. Demasiada asepsia.
La carta puede unirte a alguien o aumentar tu desesperanza. La luz de la habitación ¿es la del orto o la del ocaso?. El equipaje ¿sin deshacer o preparado ya para la partida?. La pose ¿es de atención a la lectura o de decaimiento ante lo leido?.
Ambiguüedades, dudas, incertidumbres ...
Esa es la grandeza del cuadro. Esa es la vida.

Editor de CSS dijo...

Pues yo creo que no es ni una nota del botones ni un horario de trenes. Es el menú del hotel, y la mujer acaba de descubrir que no tienen su plato favorito: brócoli con un toque de licor de melocotón. Seguro que Hopper (que, por cierto, me gusta mucho más que el brócoli) se rió un montón pintando el cuadro y pensando en los comentarios que de él haría la gente en el futuro.

francisco aranguren dijo...

Desde luego, cada uno verá algo distinto en este cuadro. Para mí tiene una importancia biográfica: casi puedo decir que me ayudó a salir de un periodo de estrés. De hecho lo tengo bajo el cristal de mi mesa de trabajo desde entonces. Lo que hace resonar en mí es serenidad. La posición de la mujer es relajada, no lee el libro. Mira al vacío y su mente está fuera de allí. Es semejante a un Buda con sus manos formando un libro. Ese silencio interior es lo que yo necesitaba y con él me conecta esta viajera, recien llegada, que, en el estado de abandono que provoca el cansancio del viaje, alcanza la paz del olvido de sí. Quien así puede estar en paz consigo, está preparado para cualquier mudanza. Un beso, Princesa.

princesadehojalata dijo...

Tengo que confesar que yo era el botones que deslizó esa nota...Estoy con gatito viejo, creo que esa mujer ha tocado fondo y quiero que salga de donde está y ojalá eso fuera cuestión de kilómetros. Pero me da que no. Me da que no.
Mi cuadro favorito. Ha sido genial leer las distintas resonancias que ha tenido en nosotros: Innes, Danae, Editor de CSS (el brócoli con queso gratinado está buenísimo, pero yo también me quedo con Hopper), Jose Angel, Pachi...y un saludo para Albanta, te esperamos con un té (aquí somos más de té, de kalhúa y de Rua Vieja) cuando quieras.
Si algún día este cuadro desaparece del Thyssen podeis decir a la policía que venga a buscarme.
Un beso.

obscenario dijo...

Observa la luz que penetra por la izquierda y le ilumina la espalda y el muslo, el antebrazo y el libro al tiempo que le oculta la cara. Es, físicamente, una imposible luz láctea: un ámbito de leche inmaculada y densa. Lo que está escrito en el papel no lo sé: sí sé lo que Hopper le ha hecho soportar al personaje sobre sus hombros. Yo sé lo que es y lo que pesa esa carga que se manifiesta como una luz impía.

princesadehojalata dijo...

Obscenario, esa carga pesa mucho, ¿por qué no dejas aquí una parte? Sí, en ese rincón de ahí, déjala venga vas a andar mucho más ligero.

obscenario dijo...

Pesa exactamente lo que pesa la tristeza. Pero es una carga que si no te derrota definitivamente, un peso que si no te sepunta, es transitorio. Yo a veces puedo apagar esa luz y salir de esa terrible habitación de la que habla Hopper. Gracias, no obstante, por tu propuesta.

Anónimo dijo...

Bueno, yo creo que lee una carta de su amante, la carta en la que le comunica la ruptura. Lee y lee y no acaba de creerlo y el mundo se le viene encima.
Soy la anónma, estoy leyendo todo tu blog para conocerte mejor.

Alex dijo...

El texto encaja a la perfección con el cuadro de Hopper. La desolación es la luz de la tarde de un domingo de septiembre, le dije una vez a alguien. Esas tardes no hay sombras y todo es de color ocre.

princesadehojalata dijo...

Es mi cuadro favorito. Algunas veces he ido al Thyssen con el único pretexto de verlo. Un beso.

Mirna dijo...

Para los que somos amantes del arte es un placer disfrutar del trabajo de los artistas y por eso esta tan bueno ir a los museos. Cuando me voy de vacaciones y llego a los hoteles en el mundo siempre pregunto sobre los museos de arte moderno que hay