22 febrero, 2006

Isidoro y Sophie


Hace más de un año que descubrí a Sophie Calle gracias a un artículo de Isabel Coixet en el que hablaba de esta artista. Ya entonces lo compartí con Angéline y ahora me gustaría contar aquí algunas de las cosas que ha hecho Sophie en los últimos años: Ha contratado a un detective privado para que la siguiera y fotografiara durante un mes; ha enviado su cama a San Francisco para que un desconocido velara en ella su ruptura (cuando se recuperó, el hombre devolvió su cama a Sophie tal y como habían acordado); ha colaborado con Paul Auster en varios proyectos (incluso Paul Auster la convirtió en un personaje de su novela Leviatán, Maria Turner); un día decidió seguir a un hombre y eso le llevó hasta Venecia; en 2002 se instaló durante una noche en la torre Eiffel, en una habitación, donde solicitaba a los visitantes que le contaran cuentos de cinco minutos para que no se durmiera.
En palabras de Isabel Coixet: Sophie Calle ha conseguido vivir una vida en la que pasa sin esfuerzo aparente de la esfera del juego al terreno del arte, del control absoluto de su destino a la utilización creativa del azar, de lo arbitrario y absurdo de la vida cotidiana a lo arbitrario y absurdo del arte, siempre con una actitud que, al menos yo, percibo como completamente sincera
A mi me encanta que exista gente como Sophie y como Isidoro Valcárcel , un artista que para visitar las capitales de provincia españolas que no conocía, decidió enviarse una carta a un apartado de correos de la ciudad A y viajar a ella para recogerla y de ahí enviarse otra carta a la ciudad B y viajar a ella y así sucesivamente hasta visitarlas todas. Hubo veces que pasó varios días en una ciudad esperando que llegara su carta, pero otras veces, nada más llegar a una ciudad ya tenía que viajar a la siguiente porque su carta ya había llegado. También tenía otra máxima: Uno debe marcharse de una ciudad cuando la conoce. Y uno sabe que conoce una ciudad cuando paseando por ella un turista se le acerca y le pregunta por una calle. Entonces debe irse.

11 comentarios:

javazquez dijo...

No se si uno debe irse de una ciudad cuando la conoce. La ciudad debe ser garante del anonimato, esa es su función principal. Seguramente irse de la ciudad en la que ya te conviertes en una persona conocida sea lo más conveniente. A mi por eso me gustan las grandes ciudades, cuanto más inmensas mejor.
Yo que resido en una ciudad donde no nací y en la que no me gustaría acabar, siempre recuerdo la cita de Andrés Trapiello : "uno es del lugar donde estudió el bachillerato".
La infancia y la juventud son marcadoras de la madurez. Parece que los amigos de la infancia son más amigos que los que luego vamos haciendo... y perdiendo. Tal ocurra lo mismo con las ciudades que vamos habitando y abandonando.
El lenguaje, además, es en ocasiones muy preciso y cargado de significados interesantes. Por ejemplo lo de "ciudad natal", que nos aproxima a la idea de ciudad-madre, que te acoge, cuida y mima.
Lo de la ciudad es un tema inagotable. Las ciudades crecen y al mismo tiempo destruyen su origen (la parte antigua) para volverse a construir, lo que les asemeja a los seres vivos.
Un abrazo de un cosmopolita encorsetado en estrechos límites urbanos.

Xavie dijo...

Hola, Princesa y gracias.

Hace años leí Leviatán, y María Turner se había negado a abandonarme. De vez en cuando pensaba en ella, en su actitud ante la vida, en su arqueología del momento, que le hacía invadir habitaciones ajenas para tomar fotos. Ya te digo que se había quedado conmigo. Era un personaje poderoso.

Ahora descubro gracias a tí, que no sólo era un personaje sino también una persona. Si es que hay alguna diferencia.

Un saludo y gracias otra vez,

Xavie

Angéline dijo...

Espero que a Sophie no le peguen nunca una paliza como a María Turner y que compartan sólo una visión artística y exquisita de la vida. Es divertido leer en lo que se mete y jugar a imaginar que uno podría ser dueño del 100% de su tiempo, de su persona, no tener que sacar adelante a una familia, etc. Esa versión del artista y el viajero nómada me atrae, ir de acá para allá, hacer esto y lo otro.. pero después me rodean los brazos de mi hijo por sorpresa y aprecio también la oportunidad de vivir donde he nacido, quizás viajar continuamente sea una opción fantástica, quizás lo sea todo a ratos, sin tragarse al resto. Un beso para tí Princesa y otro para Ben Sachs, el maravilloso emigrado interior de Paul Auster.

francisco aranguren dijo...

Dejar entrar el azar en la vida es algo que me ha atraído siempre. Incluso forzarlo un poco. Me contaba un amigo que se encontró a otro parado en el arcén de la carretera sosteniendo una ramita de olivo. Había pasado un gafe y tenía que esperar allí hasta que pasase una matrícula que deshiciera el maleficio. Es la vita periculosa. Sin llegar a estas ridiculeces, ni tampoco a enviarnos cartas a nosotros mismos para justificar nuestros viajes, si podríamos probar mañana a formular una pregunta al salir de casa y estar atentos a la respuesta...o decidir decir sí a lo que habitualmente dirías no...o hablar un ratito con quien sólo cruzas un saludo. Yo pongo un poco de emoción con el I-Ching o de vez en cuando, levanto una carta del tarot. Cuando hay una pregunta, todo de contesta, hasta los post de algunos amigos. ¿Qué tal por Pamplona Princesa? Imagino el frío y quizás la nieve, como en la ciudad de Angeline. Aquí estamos a ocho grados y chirimiri, y llenos de turistas contrariados que se mojan en los autobuses turísticos. Una contrariedad o una aventura. Un abrazo resfriado.

innes dijo...

Como si el azar fuera algo que pudieras o no dejar entrar... ¡Está dentro! ¡La vida es AZAR!

princesadehojalata dijo...

La vida es "puritito azar", estoy con Innes. Pienso que Francisco se refiere a que podemos elegir ó no jugar con ese azar. Sophie juega, Isidoro juega, yo también suelo elegir jugar. Otra cosa es poder hacerlo, como dice Angéline a veces la vida te amarra en forma de abrazo y tienes que echar ancla. Aunque para jugar y para crear jugando no hace falta moverse de la silla y eso lo sabemos muy bien todos los que leemos a Angéline, que es una artista.
Francisco, por Pamplona con frío y lluvia pero sin nieve. Hoy he estado en un concierto en Donosti y nevaba por el camino. Por cierto, el concierto, de Yann Tiersen (el creador de la BSO de Amelié y de Good Bye Lenin), ha sido A-L-U-C-I-N-A-N-T-E.
Jose Angel, hablando del lugar de donde uno es, de ciudades y patrias, me quedo con esta frase "La verdadera patria es el lugar donde encuentro más personas que se me parecen".
Un beso.

Portorosa dijo...

Muy interesante, Princesa.
Un beso.

Angéline dijo...

Princesa, comparto contigo una canción de Nickel Creek que he encontrado recientemente(gracias por el piropo de antes, por cierto). Sería una canción perfecta para esos amaneceres en los que Henry aparecía en el claro. Así me imagino a veces que despierta el día en el campo, estirando con pereza todo su esplendor, brillando cada pequeña porción de hierba con minúsculas gotas, como las notas de la mandolina de Chris Thile. Un beso.

http://www.archive.org/download/When_You_Come_Back_Down/NickelcreekWhenYouComeBackDown.mp3

javazquez dijo...

Princesa, si uno es de lugar donde encuentra más personas que se le parecen, yo no sé si soy ciudadano del mundo o apátrida. En todos sitios hay de todo, pero también es cierto que hay climas o atmósferas sociales que crean los habitantes de las ciudades. Si eso es así, que no lo sé, yo desde luego me siento más castellano que andaluz y, desde luego, nada sevillano. Me gusta la luz y la alegría (por no decir el cachondeo) pero no la luz ni la alegría que se sostienen en el vacío. Soy de los que prefiere la sonrisa permanente a la carcajada ocasional.

Balcius dijo...

La experiencian de isidoro es fascinante hecha así, como experiencia. La siento casi como mi propia vida, extrañamente, y deja de ser atractiva.

Siempre viajé, nunca fuí turista, hasta hace poco. He tenido docenas y docenas de "amigos de la infancia" y he tenido que olvidar todos sus nombres para no volverme loco. Llevo ya tres años en la misma ciudad, nunca lo había hecho, (a los dos años cambié de continente, desde entonces no he parado). Aprendo a habitar las calles que quedan en medio de las calles, y que sólo se ven en los reflejos de las vidrieras. Alguna vez me han preguntado por esas calles que no existen, para mi sorpresa, no estoy solo. Hay Isidoros.

Sophie está hecha de otro material, admirable. Pero hace poco una amiga me dijo, "nunca es tarde para empezar a jugar". Sea.

PD: Comparto contigo el gusto por lo que Tiersen es capaz de hacer en directo. Evoco aquí, sin motivo aparente, otro directo al estómago: Goran Bregovic.

princesadehojalata dijo...

Hola Balcius (tal vez debería llamarte Isidoro). Es muy interesante lo que cuentas, visitante misterioso. Me apunto en mi agenda: buscar a Goran Bregovic. Gracias!