20 febrero, 2009

Ver con los brazos

En medio de la recolección de datos para completar su Enciclopedia, Diderot entrevistó a un ciego de nacimiento que solía utilizar sus brazos para ver el mundo. En un momento de la entrevista Diderot le pregunta: qué haría si Dios le permitiera dejar de ser ciego, si le cumpliera el milagro de poder ver por primera vez?
El ciego contesta: si pudiera pedir un milagro, pediría brazos más largos.


Ilustración: Tatenen

11 comentarios:

Bel dijo...

No recuerdo quién dijo: "no se puede pensar lo que no se puede pensar".
Un beso, princesa.

Irreverens dijo...

Interesante punto de vista.
:P

Los viajes que no hice dijo...

Brazos más largos... o ir caminando lentamente hacia una fuente...

Belén dijo...

Yo pediría ojos mas profundos...

besicos

AdR dijo...

Yo no hubiera sabido lo que pedir.

Besos

Sayuri dijo...

No todo se ve con los ojos, nuestro sentir cambia y cada uno de nosotros tenemos deseos que sorprenden pero que si reflexionas un instante son realmente grandes deseos.
Bonita historia.
Un beso

francisco aranguren dijo...

Como muchas historias orientales, suena muy bello pero un tanto falso. No lo entiendo ¿se supone que el ciego quiere seguir siendo ciego? Yo lo que quiero es ver...aunque no soy ciego. Un beso.

eva al desnudo dijo...

Me parece razonable ¿qué mejor regalo que ofrecerle la posibilidad de poder ver y sentir más aunque sea con las manos? El lo aprendió así desde siempre y no conoce otra manera, entonces ¿para que empezar de cero?

Preciosa ilustración

Besos Princesa

desconvencida dijo...

Precioso texto, princesa... y la ilustración que lo acompaña me ha encantado...

princesadehojalata dijo...

Si, es lo que dice Bel. Yo creo que la palabra clave está en "de nacimiento". Nunca vio con los ojos, no sabe lo que es eso. Quiere ver pero con lo que le ha sido dado. El autor del libro de dónde lo saqué, Un lugar llamado oreja de perro (Iván Thays) dice: no esperes ni busques lo que no es para uno. Pues eso, que a cada uno lo suyo.

La ilustración es de Tatenen, mi hermana pequeña :)

Alex dijo...

Yo fui feliz (lo digo de veras) los tres meses que no podía ver. Fui feliz porque sentía a las personas tal y como eran sin necesidad de conocer su físico y sin tener nada que ganar ni perder.

Bonita historia.