16 marzo, 2008

Sedaciones

Por una vez y, como suele decirse, sin que sirva de precedente, me vais a permitir que deje colgado en el perchero mi vestido de hojalata y que quien os hable sea yo (que no soy otra cosa que otro personaje más de este mundo).
Hace unos meses se habló mucho de las sedaciones en Leganés, no es mi intención entrar en cuestiones legales ni éticas en este momento, aunque expreso desde aquí mi solidaridad con el Dr. Montes y su equipo. Sólo quiero contarlos algo.
Desde hace unos años, trabajo como médico en un hospital. Pues bien, hace dos años, por la labor asistencial que desempeñaba en aquel momento, me tocó atender a bastantes (demasiados) pacientes terminales y tuve que prescribir sedaciones para esos últimos momentos de la vida de una persona, cuando la vida en realidad ya se ha ido y sólo queda ahí, en la cama, alguien que sufre.
Ya me voy acercando a lo que quería contaros. Es curiosa y muy triste la incapacidad del ser humano para entender el sufrimiento ajeno. Digo curiosa porque mientras que el sufrimiento propio llega a aceptarse, el ajeno, la mayor parte de las veces, sólo se soporta. Hay que ver la prisa que nos damos en sacudirnos el dolor ajeno. La gente enferma (con enfermedades de larga duración, me refiero) nos da miedo. Nos asusta. No sabemos qué hacer con un enfermo. Ni siquiera nos atrevemos a tocarle.
El momento de plantear una sedación a un paciente y sus seres queridos es un momento muy triste en la vida de un médico. Más lo es en la vida del paciente y en su familia, sólo intento contaros algo aquí: posiblemente sea más triste y más duro plantear una sedación que no hacerlo, por el mensaje que lleva implícito: "esto se acaba" (esto se acaba porque ya se ha acabado). "La verdadera alternativa a la eutanasia y al encarnizamiento terapéutico es la humanización de la muerte" dicen los especialistas en cuidados paliativos. Tal vez si en la vida se hablara más de la muerte, en la muerte se podría ver más vida. No lo sé.
Lo que quiero, finalmente, contaros es cómo, con qué intensidad, se te quedan pegados esos pacientes. Lo difícil que es escuchar: "no dejes que me hagan más cosas", "esto no se puede soportar, si estuvieras aquí lo sabrías", "no me duermas, creo que no volveré a despertarme". Aprender a perder el pulso a la muerte. Quedarse con el enfermo. Soportar el peso de su confianza. Cerrar la puerta, y sólo entonces, encogida en la cama del dormitorio de guardia, llorar.

18 comentarios:

UnaExcusa dijo...

Quizá sí, Princesa. Quizá si se hablara de la muerte, se podría ver en ella más vida. A la muerte se la niega: no vemos que es otra parte más, una parte indisoluble de este caminar nuestro, a trancas y barrancas, por el mundo. Se niega a la muerte y a los ancianos que nos la recuerdan. Se magnifica la juventud. No sé, pero estamos haciendo muchas cosas mal...

Un abrazo fuerte.

Mariano Zurdo dijo...

Gracias por este post. Si se os escuchara más, quizás la gente lo entendería mejor.
Me pongo en vuestro pellejo y no soy capaz de imaginarlo.
Besitos/azos.

desconvencida dijo...

Yo también te lo agradezco, Princesa... Si algo que me queda claro después de observar cómo funciona este mundo es la falta de empatía que existe a todos los niveles, y hoy has puesto de manifiesto la que padecen tanto los enfermos que sufren como los profesionales que intentáis ayudarles en la medida de lo posible en ese trance...

Capri c'est fini dijo...

Es tan difícil la situación de un enfermo terminal que hay que hacer un gran esfuerzo de empatía para comprenderlo. Y en un mundo donde ni la empatía ni los esfuerzos están a la orden del día, pues entonces pasa lo que pasa. Enhorabuena por tu labor, sólo espero que los profesionales como tú se hagan esta misma reflexión de vez en cuando. Saludos.

Clandestino dijo...

Me quedo sin palabras para comentar este post.
Escribo porque quiero que sepas que te leo siempre, pero no sé qué decir.
Eso sí, me parece muy valiente todo lo que has dicho, y es cierto que hoy en día estamos todos llenos de prejuicios, y que deberíamos de escuchar mucho más libremente.
Un beso.

Anónimo dijo...

Los únicos que pueden hablar con autoridad en este tema son los enfermos, sus familiares y los profesionales que los atienden. Curiosamente, ellos suelen estar casi siempre de acuerdo en estas difíciles decisiones. Los que arman la polémica andan buscando otros fines; opinar desde fuera en temas tan delicados como la enfermedad terminal o el aborto es una frivolidad.
Ánimo, sister!

Luc, Tupp and Cool dijo...

Creo que todos tememos muchísimo más a la enfermedad terminal que a la misma muerte... ¡Qué duro debe ser convivir todos los días con la vida sin esperanzas de los demás, y que te importe!

tarta de manzana dijo...

Tus lágrimas en la cama del dormitorio de guardia te dignifican. Supongo que para tus pacientes eres, a la vez, su ángel y su princesa.

He hablado mucho acerca de este tema, y su insuficiente regulación así como su ridícula dotación de personal, con una amiga que es jefa del servicio de cuidados paliativos en un gran hospital. Vuestro trabajo es, aunque duro, extraordinario.

A propósito, a ella le he regalado algún disco de Therese Schroeder Shaker, que dicen que hace tanatología musical, pero yo lo definiría más bien como belleza a borbotones... Deberías escuchar un disco suyo titulado Rosa Mystica, que al parecer usan en algunos hospitales americanos para aliviar a los enfermos terminales.
Quizá sea tan bello como una de tus lágrimas.

tarta de manzana dijo...

http://www.chaliceofrepose.org/

En la página del proyecto cáliz del reposo hay una entrada con mucha información sobre Therese (TSS, siempre escribo mal su nombre).

Tal vez tengas razón, doctora: tal vez si en la vida se hablara más de la muerte, en la muerte se podría ver más vida.

Angéline dijo...

Siempre he pensado que debe ser durísimo ser médico, aprender a convivir con el dolor, protegerse y proteger, manejar términos como salvar, perder, extirpar. Admiro a los médicos que viven su profesión con honradez y dedicación. Un beso, Princesa. Con o sin hojalata, eres deslumbrante.

Lentitud dijo...

"Tal vez si en la vida se hablara más de la muerte, en la muerte se podría ver más vida." Es una frase preciosa, Princesa.
Hace unos meses tuve que pasar por esa experiencia con mi madre. Asistí a su progresiva sedación hasta su fallecimiento y sólo puedo decir que sentí un gran alivio cuando sucedió. El sufrimiento que estaba pasando no tenía ningún sentido. En su muerte hubo mucha más vida que en los últimos años que estuvo en ella.
Un abrazo, Princesa.

cronopio dijo...

Ultimamente me topo con médicos que frivolizan con el dolor de los pacientes, como si ellos fueran de otra especie. Me refiero a pequeñas dolencias pero el paciente se queda como si fuera idiota. Supongo que solo es una cuestión de mala suerte temporal.

Cuando me toque, espero encontrar alguien como tú.

Saludos

Mondo Gitane dijo...

Por qué no les pone Vd. un disco entero de Pedro Guerra, así a volumen brutal con unos cascos AKG???
Siento la frivolidad, pero otro día le cuento yo cuando se me caen los alondras del andamio (soy arquitecto técnico a sueldo del Estado..)
Un abrazo

princesadehojalata dijo...

Gracias, desde muy dentro.

Adúlter dijo...

Yo estuve en el lado de los familiares que cogen la mano y se despiden en una despedida anunciada.
Y creeme que sé lo que se agradece y se siente la compasión y la comprensión de un médico que sabe de qué está hablando.
Una médico, en mi caso.
No se me ocurrió preguntarle su nombre. Pero creo que no se me despintaría su cara.

Pst, si ya sabía yo que toda esa hojalata era pura hojarasca...;)

Anónimo dijo...

Que vanidosos y necios nos mostramos cuando tenemos salud.... ´qué vitales y prepotentes nos exibimos cuando son los demás los que sufren...
que ignorantes nos vamos a dormir todos los dias cuando son otros los que se enfrentan y conviven con el sufrimiento y la amenaza de la muerte ....
que manera tan "inhumana" tenemos de huir de la muerte intentando obviarla...
"el miedo guarda la viña"

mi agradecimiento y admiración a las personas que comparten y comprenden a todos los que en sus últimos momentos creo que deben sentir que lo único que les inquieta no es sólo morir..... ,sino sentirse tan solos .
gracias.

princesadehojalata dijo...

La soledad...esa soledad que es imposible de acompañar...Gracias anónimo. Y besos para Adúlter, que siempre me arranca sonrisas.

Alex dijo...

Bueno, esto me toca de un modo personal. Si me lo permites, te escribiré esta noche. Prefiero mantener en el anonimato mi comentario.