30 noviembre, 2006

Deconstructing besos

“Toco tu boca, con un dedo toco el borde de tu boca, voy dibujándola como si saliera de mi mano, como si por primera vez tu boca se entreabriera, y me basta cerrar los ojos para deshacerlo todo y recomenzar, hago nacer cada vez la boca que deseo, la boca que mi mano elige y te dibuja en la cara, una boca elegida entre todas, con soberana libertad elegida por mí para dibujarla con mi mano en tu cara, y que por un azar que no busco comprender coincide exactamente con tu boca que sonríe por debajo de la que mi mano te dibuja.
Me miras, de cerca me miras, cada vez más de cerca y entonces jugamos al cíclope, nos miramos cada vez más de cerca y nuestros ojos se agrandan, se acercan entre sí, se superponen y los cíclopes se miran, respirando confundidos, las bocas se encuentran y luchan tibiamente, mordiéndose con los labios, apoyando apenas la lengua en los dientes, jugando en sus recintos donde un aire pesado va y viene con un perfume viejo y un silencio. Entonces mis manos buscan hundirse en tu pelo, acariciar lentamente la profundidad de tu pelo mientras nos besamos como si tuviéramos la boca llena de flores o de peces, de movimientos vivos, de fragancia oscura. Y si nos mordemos el dolor es dulce, y si nos ahogamos en un breve y terrible absorber simultáneo del aliento, esa instantánea muerte es bella. Y hay una sola saliva y un solo sabor a fruta madura, y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua.”
(Fragmento de Rayuela. Julio Cortázar)

Hasta hace poco yo pensaba que los besos se daban. Que uno nacía con un número determinados de besos que iría repartiendo a lo largo de toda su vida. Besos con un destino ya escrito. Besos para mamá, para el amigo, para una hija. Besos inevitables, besos por escrito, besos al aire. Besos de buenos días. Besos de despedida. Besos de muchos colores. Con forma y sabor. Besos.
Pero hay algunos besos que no se dan: se construyen. Son besos que se crean entre dos. Ahí está nuestra pequeña aportación al mundo del arte: auténticas obras maestras efímeras, únicas, construidas en el silencio de dos bocas que se buscan.

Eso que hacemos tú y yo cuando somos nosotros.

17 comentarios:

Olvido dijo...

Los mejores besos son los que no se llegan a dar (no me hagas caso...pura literatura;_))
'un beso'

Balcius dijo...

Los que no se dan no son besos..

No hay besos en potencia, son puro acto, como amar. No hay "puedo amarte", sólo "te amo".

Un ejemplo de beso con peces en la boca, por si alguien no se imagina lo de Cortázar.

Gatito viejo dijo...

Me gustan esos besos construidos, esos que se van haciendo paso a paso, esos que pasan del yo al nosotros. Precioso post, Princesa, me ha encantado recordar a Cortázar contigo. Gracias también a Balcius por esos peces, muy artístico. Un abrazo

princesadehojalata dijo...

Besos que construyen un pronombre, eso es Gatito.
Balcius, qué foto! me ha encantado, el post mejora gracias a tí.
Olvido, lo que dices me ha recordado a Sabina cuando canta eso de: "Sabes mejor que yo que, hasta los huesos, sólo calan los besos que no has dado, los labios del pecado."

pies diminutos dijo...

Tu texto es precioso, Princesa.
Qué curioso que ambas hemos elegido estos días a Cortázar, verdad? Yo sus cuentos, tú, una de sus novelas más conocidas.

Se considera unánimemente que el Cortázar cuentista está a años luz del novelista, y la verdad es que la calidad literaria de sus cuentos es inigualable (no en vano figura entre los mejores cuentistas del XX). A mí me gusta Rayuela, pero sabes qué? Nunca la he terminado de leer... primero pensaba, "puf! qué poca gracia, no engancha", pero últimamente me he dado cuenta de que es una novela para leer a trozos, a fragmentos, a intervalos de tiempo, irregularmente... o al menos así me gusta leerla a mí! Este fragmento que has escogido tú es bellísimo, por ejemplo.
En fin, un post delicioso!

El detective amaestrado dijo...

Además de construirlos, tener la capacidad que tú tienes de luego vivirlos tan inmensamente. Enhorabuena por ambas cosas...

Tritácora dijo...

Es cierto, y tu lo sabras mejor que alguien, Princesa de la hojalata (por guarecedora del sabor conservero), que los besos siempre se han de construir en arquitectura infima.

Son algo infinitamente valioso y capaz de responder a esa pregunta fundacional del amor y echada tanto tiempo atras al aire, de: ¿Donde estas? Porque un beso, se cocina con solo dos labios norteños irredentos al frio aplastandose entre si para hacerse tropico. Y dos labios sureños desgastados por el blues que se inyectan de salivas contenedoras de tantas letras como necesitabamos cantar.

Los besos son como esa estacion de andenes sin separacion.

La humeda cardinalidad que rellena nuestras bocas de todo lo que nos quedo ni atinamos por decir.

La sintesis de un cuento sin manzanas pero apetito por ese escaso fruto del, nosotros.

(Hermoso y reconfortador mensaje el suyo, milady)

La lentitud dijo...

Cuando leí por primera vez ese texto, era un jovencito que todavía no había tenido la oportunidad de construir ningún beso. Ese fragmento de "Rayuela" se acomodó en mi cabeza y no había forma de sacarlo de ella. Tiempo despues, al terminar de dar un balbuciente y primer beso
odié "Rayuela". A alguien había que achacarle mi torpeza. Me costó volver a ella.
Gracias Princesadehojalata, la lectura me ha hecho recordar algunas sensaciones pasadas por agua.

Angéline dijo...

Es curioso, también yo colgué este texto en un beso hace unos meses. Me pareció de impacto cuando lo leí, sobre todo esa última frase "y yo te siento temblar contra mí como una luna en el agua". Maravilloso.

Pondría a los besos en el escalafón de lo imprescindible en la vida. Un beso, Princesa.

El Alde dijo...

Joder princesita como va la blog, qué avanzada y qué de comentarios te dejan. Eso significa que esto sigue igual de bien que cuando me fui.
Pedirte un favor: quítame de ese apartado de silenciados eh, jejeje, que he vuelto a la tierra prometida y no pienso irme en mucho tiempo.

Un beso

Jesús Badenes dijo...

No sé ni qui ets i probablement tu tampoc saps qui sóc jo. De fet, he arribat aquí seguint un bucle magnífic des d'un blog que parlava del meu poble, Xàtiva. I m'ha encantat saber que hi ha gent que li agrade el misteri dels besos, que segueix admirant-llegint Cortázar i escoltant Marlango i Tom Waits.

Et seguiré mirant. Et guarde a «favoritos»

Jesús Badenes

soleil dijo...

Muy bonito tu escrito.
recomenzar.blogspot.com

princesadehojalata dijo...

Gracias piesdiminutos, me gustó la coincidencia con Cortázar que tuvimos.Fue una de esas casulidades que no existen.

Detective, besar es lo mejor que podemos hacer con la boca, como dice Angéline desde su blog de besos. Desde hace algún tiempo ella y yo trabajamos como besadoras de aeropuertos, tenemos una empresa que se llama "deseos con alas", nos dedicamos a recibir cariñosamente a gente que llega de viaje en avión. Nos va muy bien. (Un beso Angéline, me tocó trabajar estos días de puente, cómo no!)

Tritácora, mylord, qué gusto tenerte por aquí de nuevo! Me ha gustado mucho eso que dices: "La humeda cardinalidad que rellena nuestras bocas de todo lo que nos quedo ni atinamos por decir.". Se dice mucho besando. Mucho mucho.

Lentitud, de vuelta al pasado, espero que tengas besos de éstos en tu presente...

Alde!! Como ves ya no estás en el apartado de silenciados. Qué bueno que vinitte, ché! (no hay como poner a alguien en el apartado de silenciados para que vuelva. Jeje.

Gracias Jesús, supongo que vienes desde el blog de piesdiminutos así que es un honor. Los amigos de pies son mis amigos.

Y gracias también a soleil, voy a visitarte ahora.

laonza dijo...

A ver a ver los besos estaba pensando que los que mas me gustan son todos!!!me causa un antipatía patológica la gente que te saluda y te pone la mejilla y no te da besos... ... los chiquiticos de mis bichis, los distraidos del charlie, los escupidos que me daba mi abuelo,se puede hacer un catálogo de besos..... me inspiraste!!!!...
me ha gustado mucho leeerte

princesadehojalata dijo...

Laonza, a mi tampoco me gustan esos besos asépticos de los que hablas. Gracias por la visita.

Alex dijo...

No lo sé. No sabría qué decir. Mis besos son casi siempre descarnados. Me entrego demasiado y asusto, me temo. No sé por qué, tengo siempre la sensación de que es la última vez que veo a esa persona y como si quisiera reternerla en mis labios.

princesadehojalata dijo...

Quedarse retenido en unos labios no tiene que estar nada mal.