23 junio, 2006

Saludos desde el taller

Sigo en el taller, la hojalata estaba más abollada de lo que parecía a simple vista. En cuanto me vieron me ingresaron en la UCI reservada para los casos más desesperados. Parece que la cosa va bien, los mecánicos se lo han tomado muy en serio, algunos incluso están llorando mis lágrimas y eso ayuda. Dicen que saldré pronto y bastante recuperada. A ver si es verdad. De momento les dejo con algunas fotos que saqué en otro tiempo. No se vayan muy lejos. Les necesito.

El revés de la hojalata

Soledad

Mi amiga Itziar

14 comentarios:

Angel dijo...

Espero que todo salga bien y que te quiten todas las abolladuras, hoy en día hay auténticos especialistas, lo que no recomiendo es el “tunning”, siempre es mejor la versión original, (no en todo los casos, me esta acordando de ciertas canciones en que ciertas versiones son mejor que el original). Total, que te mejores.
Lo que si agradeceria es que me dieras, a ser posible, la receta de como llorar las lagrimas de otro, mas que nada por que a veces llorar descarga tensiones. Conocí a un hombre que no podía llorar, le dijeron que era un problema de obstrucción de las glándulas lacrimales. Decía que lloraba para adentro y que la nariz se le llena a olor a mar, pero creo que fuera del todo así, las lágrimas bajarían a la nariz y el olor recordaría al mar. O podría ser que lloraba a mares.
Buen finde.

Angéline dijo...

"..Cuando los cronopios cantan sus canciones preferidas, se entusiasman de tal manera que con frecuencia se dejan atropellar por camiones y ciclistas, se caen por la ventana, y pierden lo que llevaban en los bolsillos y hasta la cuenta de los días.

Cuando un cronopio canta, las esperanzas y los famas acuden a escucharlo aunque no comprenden mucho su arrebato y en general se muestran algo escandalizados. En medio del corro el cronopio levanta sus bracitos como si sostuviera el sol, como si el cielo fuera una bandeja y el sol la cabeza del Bautista, de modo que la canción del cronopio es Salomé desnuda danzando para los famas y las esperanzas que están ahí boquiabiertos y preguntándose si el señor cura, si las conveniencias. Pero como en el fondo son buenos (los famas son buenos y las esperanzas bobas), acaban aplaudiendo al cronopio, que se recobra sobresaltado, mira en torno y se pone también a aplaudir, pobrecito.." ("El canto de los cronopios". Cortázar. Un beso)

Leo Zelada Grajeda dijo...

En la soledad se vislumbra el arte.

innes dijo...

Verás cómo sales estupenda.
Yo, como los demás, te sigo de cerca. A la escucha.
Un beso.

P.S: Presiono al Editor de CSS para que vuelva de su extravío, pero él tendrá la última palabra. No lo perdemos, solamente está callado, que es como mejor se está muchas veces.

francisco aranguren dijo...

El dolor de los demás siempre me ha paralizado (recuerdo vívamente de niño haber visto llorar a mi madre viuda y la angustia de no saber qué tenía que hacer para que volviese a reír). Uno no puede hacer nada por el otro porque cada uno tiene que llorar a fondo sus penas, el duelo tiene un proceso que hay que atravesar sin atajos, uno no puede interrumpir ese proceso del otro, y por eso nos sentimos tan inútiles cuando otro llora, no podemos nada, sólo estar cerca, escuchar lo que quiera contarnos...llevárnoslo de paseo por otros lugares pero no impedirle mirar de frente a su dolor, cada vez que lo necesite. Ni llorar, porque hay que hacerlo. Hasta que un día duela menos. Por eso, te envío mi pobre palabra de aliento y mi impotencia. Un beso.

La lentitud dijo...

Parece que se resisten las abolladuras, estoy convencido que serán reparadas y Princesa volverá a ser la de Hojalata de siempre. Un beso.

princesadehojalata dijo...

"Instrucciones para llorar. Dejando de lado los motivos, atengámonos a la manera correcta de llorar, entendiendo por esto un llanto que no ingrese en el escándalo, ni que insulte a la sonrisa con su paralela y torpe semejanza. El llanto medio u ordinario consiste en una contracción general del rostro y un sonido espasmódico acompañado de lágrimas y mocos, estos últimos al final, pues el llanto se acaba en el momento en que uno se suena enérgicamente. Para llorar, dirija la imaginación hacia usted mismo, y si esto le resulta imposible por haber contraído el hábito de creer en el mundo exterior, piense en un pato cubierto de hormigas o en esos golfos del estrecho de Magallanes en los que no entra nadie, nunca. Llegado el llanto, se tapará con decoro el rostro usando ambas manos con la palma hacia adentro. Los niños llorarán con la manga del saco contra la cara, y de preferencia en un rincón del cuarto. Duración media del llanto, tres minutos." Cortázar

De seguir así este blog corre el riesgo de convertirse en algo así como el muro de mis lamentaciones. Voy a hacer caso a lo que el usuario anónimo recomienda a badly en su blog "no saben cómo salir de la tristeza": Saldré a la calle a que me de el sol.
Y cuando el sol haya secado mis lágrimas, volveré. Un beso para todos.

Selma dijo...

Hola princesa. Ya sabes que varios chapistas (cada vez somos más) estamos trabajando a destajo para arreglar todos tus bollos. Alguno te dejaremos, porque las cicatrices y las imperfecciones también son bellas y cuentan historias que rostros perfectos ni siquiera se imaginan. No te dejes oxidar por tus lágrimas: El día 6 brindaremos por tus bellos bollos con un líquido antioxidante que yo conozco.

Angéline dijo...

Dice Nicolás (Ricardo Darín) que las hadas existen. Son mujeres que trabajan, algunas van a la universidad. Es difícil reconocerlas (ellas no ayudan mucho, son amnésicas) pero andan por ahí. La mayoría no sabe que lo son (o lo han olvidado) pero son seres especiales y además pueden cumplirte tres deseos. Tienen unas marquitas en la cara porque cuando se ponen nerviosas se arañan a veces. Y su vida sexual es muy complicada. Yo, que conozco a unas cuantas, añadiría que lo dan todo, que les encantan los tejados, coleccionar cajas y manifestar su sorpresa con toda la cara, cejas alzadas, boca abierta, ojos desorbitados. Algunas salen a buscar el sol porque olvidaron que lo llevan dentro, a otras les divierte mezclar los colores para pintar cada pared de su casa y emparejan los calcetines en la cuerda para que se sequen con buena charla y no se echen de menos. Ah.. esas hadas.. Un besito.

Gatito viejo dijo...

Te presto mi "crema de babas de caracol". Es maravillosa para recomponer conchas o lo que haga falta. Un beso y "No más lágrimas".

francisco aranguren dijo...
Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.
francisco aranguren dijo...

Felices Fiestas, Princesa. Mañana salgo por la mañana para Oviedo. Me hubiera gustado pasar por la vieja Iruña, pero voy a la Vetusta tierra de Ana Ozores de Quintanar. Desde allí, con un amigo, vamos a preparar el camino de Santiago para otoño. Qué pena estar tan cerca y no verte...Me acordaré de los churros de la calle Mañueta, resérvame una docena (serán carísimos ya). A bailar y a disfrutar, que lo pases de aúpa.

Alex dijo...

No hay nada que no se arregle en un taller. Los talleres de corazón están bien equipados, dicen.

Me gusta la tercera foto. Los amigos, más el día de su boda, son un pedazo de delicada y vaporosa tela. Cuídales y póntelos de vez en cuando.

Todo pasó y no fue tan mal.

princesadehojalata dijo...

Volví a llevarme al taller hace unos meses, es más difícil reparar una hojalata por segunda vez, pero han hecho un buen trabajo. Un beso.